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La Vida Familiar

La Conferencia apoya la legislación que promueve familias fuertes, estables y saludables. También apoya la legislación que promueve la adopción de niños y proporciona recursos para las familias con hijos adoptivos.

La Iglesia reconoce a la unidad familiar básica -madre, padre e hijos- como la fundación dada por la naturaleza a toda la sociedad humana y a las generaciones futuras.

Las políticas públicas deben dar prioridad a promover el matrimonio, mantener a las familias intactas y proporcionar a todos los niños un hogar estable, sano y nutritivo.

Todas las familias que crían hijos, ya sean padres biológicos, adoptivos o solteros, abuelos o tutores, deben tener el acceso a empleos decentes y a ambientes de trabajo favorables a la familia, a buenas escuelas y a las necesidades básicas de alimentos, ropa, vivienda y atención médica.

"Ningún país en la tierra, ningún sistema político puede pensar en su propio futuro sino por la imagen de estas nuevas generaciones que recibirán de sus padres la múltiple herencia de valores, deberes y aspiraciones de la nación a la que pertenecen y de la familia humana entera. La preocupación para el niño... es la prueba primaria y fundamental de la relación de un ser humano con otro. "

- Papa Juan Pablo II, Discurso ante las Naciones Unidas, 1979