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El Tráfico de Personas

El Tráfico de Personas

La comprensión católica del "derecho a la vida" tiene sus raíces en el entendimiento del quinto mandamiento, "No matarás". La comprensión profunda y multifacética de la iglesia sobre este mandamiento incluye un respeto por la integridad corporal que dice: "El secuestro y la toma de rehenes traen un reino de terror; por medio de amenazas, someten a sus víctimas a presiones intolerables. Son moralmente incorrectos". (Catecismo de la Iglesia Católica, # 2297). Además, la enseñanza social de la Iglesia "prohíbe actos o iniciativas que ... conduzcan a la esclavización de los seres humanos, a su compra-venta e intercambio como mercancía, sin tomar en cuenta su dignidad personal. Es un pecado contra la dignidad de las personas y sus derechos fundamentales reducirlas por violencia a su valor productivo o a una fuente de lucro. "(CCC, # 2455).

 

Las actividades del tráfico de seres humanos y de la trata sexual violan directamente la integridad corporal y la dignidad humana inherente a sus víctimas: el "reino del terror", asociado a estos efectos psicológicos, físicos y espirituales de las actividades se opone al respeto a la vida. Desafortunadamente, esta violación de la dignidad humana se está convirtiendo rápidamente en un problema muy local: la proximidad de Maryland a los corredores de transporte y aeropuertos principales lo convierten en un lugar atractivo para la trata de personas y las actividades de tráfico en Maryland se aumentan: 2014 trajo un aumentó de 54% de volumen de víctimas que fueron atendidas por el Grupo de Trabajo contra el Tráfico Humano de Maryland, en comparación con el año anterior.

 

En la plaza pública, la Iglesia trabaja para combatir el tráfico sexual y laboral a través de sus actividades espirituales, caritativas y de abogacía: a nivel local, la Conferencia Católica de Maryland ​ apoya esta misión a través de los esfuerzos conjuntos del Departamento de Respeto a la Vida y del Departamento de Justicial Social y Económico. Ambas oficinas trabajan conjuntamente para abogar por las políticas que debiliten la economía del tráfico, apoyen a sus víctimas y aumenten la concientización.